DES-ILUSIÓN

ml_sara herranz_portada_700Te lo dije, cualquiera puede escribir como yo. Y tú me contestaste que no, que sólo yo podía escribir como yo. Te puse un millón de ejemplos de libros que podrían haber sido obra mía pero no, yo no había escrito ninguno. Yo tenía despojos olvidados de alguna nota que tomaba en momentos de crisis,  de borrachera, o de dolor. Pocas de ellas venían desde la felicidad.  Un montón de apuntes perdidos en libretas arrinconadas en una enorme caja de Ikea. Alguna vez fueron diarios, ahora simples desvaríos sin sentido.

Pero mucha gente ya había tomado esas notas antes que yo. Y habían sido lo suficientemente valientes y constantes como para juntarlas en un libro, o al menos en un “proyecto de”. En ocasiones, habían sido publicadas incluso sin un nexo entre ellas, aunque algunas sí conseguían ser entrelazadas hasta formar un argumento coherente. Pero, en cualquier caso, lo que sí que tengo claro es que cualquiera puede escribir como yo.

-No te hagas mayor nunca- te espeté amargamente como quien escupe una pipa que sabe fatal, de esas que te dejan mal sabor durante un buen rato y cara de estreñida.

-¿Porqué?- preguntaste expectante.

– Porque pierdes la percepción de las cosas. No es sólo la inocencia lo que desaparece con la edad, la percepción también. Deben estar ambas en algún laberinto del que no pueden escapar, junto con las ganas y las ilusiones de la gente.

– No entiendo cómo te has vuelto tan pesimista, Elena. Tú antes no eras así.

Me giré para mirarte con una mirada entre tierna y condescendiente, y entonces empecé a soltarte un speech sobre  cómo a medida que te haces mayor te vas dando cuenta de que no eres único.  Que no hacía tanto tiempo solías pensar que eras lo más, que no había dos como tú, que llegarías a donde no había llegado nadie aún. Pero a medida que pasan los años, vas escuchando canciones que parecen que están escritas para ti, libros que hablan de tu historia e incluso películas que podrías haber protagonizado tú, que son como bofetones de realidad que te repiten una y otra vez: “NO ERES ÚNICO”.

De hecho, a día de hoy ya debería haber publicado  un nuevo post. Un nuevo post que aún no tengo. No es que no quiera escribir ni nada de eso. He empezado a desarrollar varias ideas en este mes. Es sólo que… no he sido capaz de acabarlas, o bien por pereza o bien por desmotivación.

Supongo que esto de comenzar cosas y no finiquitarlas  no es nada raro en mí. En realidad, todo lo contrario, soy una experta. Más que experta, catedrática. Soy la doctora de las cosas inacabadas. Yo creo que empecé mi doctorado interminable allá por el año 94, cuando los reyes me trajeron la guitarra que llevaba pidiendo todo el año. Si no me equivoco estuve en clase unos 7 meses o así, aprendí a tocar “cuando los sapos bailen flamenco” de Ella Baila Sola y tras eso, mi guitarra pasó a ser atrezo de mi habitación, ocupando una esquina hasta el momento diáfana. Perdí absolutamente el interés.

Después de la guitarra vinieron el clarinete, el sintetizador, los guantes de portera de fútbol, las espinilleras, la raqueta de tenis, la réflex,  Cáceres, Dani, Paula… y un sinfín más de proyectos de vida inacabados. Mi vida está construida sobre un castillo de naipes que se derrumba una y otra vez, teniendo que empezar desde cero todo el rato, porque no sé dar la puntada final. Me aburro de todo. Creo que nunca he tenido claro que es lo que verdaderamente quiero hacer con ella. Y ahora me surgen un montón de preguntas trascendentales de esas que te salen con tus colegas en el nivel intermedio de la fumada: ¿Para qué estoy yo aquí? ¿Qué pinto en esta ciudad? ¿Qué leches va a ser de mí? ¿Debería dejar mi curro? ¿O continúo en él por si no me sale otra cosa?

Fue entonces cuando en medio de todas estas pajas mentales que me estaba haciendo, te levantaste,  me cogiste por detrás y me abrazaste fuerte mientras me decías al oído:

-Vale, para ya. No te preocupes que no creceré, y mi percepción inocente,  mis ganas y mis ilusiones las compartiré contigo. Ya verás como recuperas el enfoque. ¿Y sabes por qué? Porque para mí SÍ ERES ÚNICA, y sólo tú puedes escribir como tú. Vas a hacer algo grande, lo sé.

Yo no sé si algún día haré algo grande, pero por el momento sí te puedo decir que GRACIAS por este post.

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